Eneida

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A cuestas.

¿Concibes que te vendan un producto como el agua, sin envase?¿Comprarías un juguete como lego sin una caja donde contuviera cada pieza? De estas preguntas nace el packaging.

El packaging, en definitiva, es el elemento que protege al producto y el que nos ayuda a su transporte desde un punto A a otro punto B.

¿Y qué tiene que tener este envase? Debería de constar de dos partes fundamentales, la funcionalidad y la estética. Por un lado, el envase tiene que informar sobre el producto, edad recomendada (juguetes), alérgenos(comida), ser útil a su uso y por otro lado, no podemos olvidar, la estética. Debemos pensar que el producto tiene que ser atractivo para el consumidor.

Hoy en día hay diferentes materiales para empaquetar un producto, pueden ser hechos con materiales reciclados, compostables, con condiciones específicas para productos de alimentación, adaptados a la forma, fáciles de transportar etc.

Cada vez, la tendencia es utilizar un envase mínimo y a poder ser con una vida útil cíclica, o sea, reutilizables y no de usar y tirar.

¿Estamos volviendo a las botellas de leche rellenables? Parece que nuestros pasos están volviendo sobre ellos mismos(eterno retorno), vamos hacía el pasado donde los envases se reutilizaban y no se malgastaba nada.

¿Y la creatividad? La creatividad se está enfocando en generar nuevos materiales cíclicos como el ejemplo del envase para agua que es comestible. De igual manera, también se pueden hacer envoltorios creativos visualmente como los siguientes:

En un futuro esperamos que haya una sinergia entre ambos y de como resultado una explosión de creatividad al servicio de la funcionalidad.

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