Eneida

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Adiós idilio.

Que nos paguen por cada vez que hemos oído que el Arte actual se está degradando.

La isla con internet desde la cual escribimos estos textos, sería un conjunto de islitas, cada una de ellas dedicadas a una actividad, cada una más edonista que la anterior.

Si unos locos no hubieran empezado a hacer de lo habitual un Arte, ahora mismo en los museos, solo tendríamos unos bonitos retratos de burgueses con un fondo idílico. ¡Qué sopor!.

Tenemos que entender que a una obra la rodean circunstancias y la visión personal del autor. Si lo único percibido es aquello que tenemos delante sin saber lo que hay detrás, erraremos en el disfrute del Arte.

Imaginaos que en el año 1917, cuando todo lo que se hacían eran retratos con fondo campestre, alguien hubiera puesto en medio de una exposición un urinario, que lo hubiera firmado con un seudónimo y lo hubiera titulado “La fuente”, esto es lo que hizo el señor Duchamp. Muchos pensaréis que eso no es Arte y que fue un ordinario. Fue un genio.

Este señor hizo cambiar el sentido de la historia del Arte y como este, mil locos más. Sin ese arrebato de locura, nos hubiéramos perdido un sin fin de maravillosos chiflados enseñándonos su enajenación.

Si una vez entendida la obra, su historia y la del autor, no nos gusta estéticamente, estamos en nuestro derecho. Pero rechazar algo porque no concuerda con nuestros ideales, hará que no seamos capaces de analizar con criterio.

Así pues, no subestiméis a los locos.

Los locos abren los caminos que más tarde recorren los sabios.”

Carlo Dossi.

Duchamp

Que nos paguen por cada vez que hemos oído que el Arte actual se está degradando.

La isla con internet desde la cual escribimos estos textos, sería un conjunto de islitas, cada una de ellas dedicadas a una actividad, cada una más edonista que la anterior.

Si unos locos no hubieran empezado a hacer de lo habitual un Arte, ahora mismo en los museos, solo tendríamos unos bonitos retratos de burgueses con un fondo idílico. ¡Qué sopor!.

Tenemos que entender que a una obra la rodean circunstancias y la visión personal del autor. Si lo único percibido es aquello que tenemos delante sin saber lo que hay detrás, erraremos en el disfrute del Arte.

Imaginaos que en el año 1917, cuando todo lo que se hacían eran retratos con fondo campestre, alguien hubiera puesto en medio de una exposición un urinario, que lo hubiera firmado con un seudónimo y lo hubiera titulado “La fuente”, esto es lo que hizo el señor Duchamp. Muchos pensaréis que eso no es Arte y que fue un ordinario. Fue un genio.

Este señor hizo cambiar el sentido de la historia del Arte y como este, mil locos más. Sin ese arrebato de locura, nos hubiéramos perdido un sin fin de maravillosos chiflados enseñándonos su enajenación.

Si una vez entendida la obra, su historia y la del autor, no nos gusta estéticamente, estamos en nuestro derecho. Pero rechazar algo porque no concuerda con nuestros ideales, hará que no seamos capaces de analizar con criterio.

Así pues, no subestiméis a los locos.

Los locos abren los caminos que más tarde recorren los sabios.”

Carlo Dossi.

Duchamp
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