Eneida

loading...

El viejo y el mar.

¿Por qué nos atraen los sitios abandonados, las ruinas o los objetos dentro de un espacio que no es el suyo?.

Quizás nos atrapa su historia, porque la conocemos o porque no la conocemos y nos la imaginamos.

En un viaje a Procida (Italia) subimos a la zona más alta del lugar y había una casa abandonada con vistas al mar. No pudimos obviarla, era una mansión que había sido devorada por la naturaleza y dentro aun quedaban recuerdos de una vida anterior. En una de las habitaciones, a través de unos ventanales ovalados accedías a una gran terraza con vistas a toda la isla. Nos hubiéramos quedado a vivir en ese lugar.

Romantizamos lugares, pensando e imaginando quién viviría allí, cómo serían, a qué dedicarían su tiempo y si sus herederos son conscientes de la joya que tienen. Una vez absorbida toda su esencia, escapamos de allí suspirando e imaginando lo que haríamos con dinero y un lugar así.

Y a veces, en el momento menos esperado tenemos un flashback, nuestra mente aparentemente apacible, nos lleva allí, de nuevo. Y seguimos soñando con leones marinos en la orilla del mar.

En definitiva somos seres construidos de historias y por eso, tal vez, buscamos sin cesar una historia que nos lleve a donde nunca podremos estar.

Christian Richter

¿Por qué nos atraen los sitios abandonados, las ruinas o los objetos dentro de un espacio que no es el suyo?.

Quizás nos atrapa su historia, porque la conocemos o porque no la conocemos y nos la imaginamos.

En un viaje a Procida (Italia) subimos a la zona más alta del lugar y había una casa abandonada con vistas al mar. No pudimos obviarla, era una mansión que había sido devorada por la naturaleza y dentro aun quedaban recuerdos de una vida anterior. En una de las habitaciones, a través de unos ventanales ovalados accedías a una gran terraza con vistas a toda la isla. Nos hubiéramos quedado a vivir en ese lugar.

Romantizamos lugares, pensando e imaginando quién viviría allí, cómo serían, a qué dedicarían su tiempo y si sus herederos son conscientes de la joya que tienen. Una vez absorbida toda su esencia, escapamos de allí suspirando e imaginando lo que haríamos con dinero y un lugar así.

Y a veces, en el momento menos esperado tenemos un flashback, nuestra mente aparentemente apacible, nos lleva allí, de nuevo. Y seguimos soñando con leones marinos en la orilla del mar.

En definitiva somos seres construidos de historias y por eso, tal vez, buscamos sin cesar una historia que nos lleve a donde nunca podremos estar.

Christian Richter
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp