Eneida

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Sentando las bases.

¿Se dan cuenta todo lo que hemos avanzado? Antes para hacer un prototipo había que invertir un montón de dinero y tiempo. Ahora, cualquiera puede tener una impresora 3d e imprimirse todos los prototipos que uno quiera, a un coste irrisorio.

La impresión 3d ya lleva unos años en auge y cada vez se están produciendo más adelantos en cuanto a materiales y uso final.

¿Cómo nos puede facilitar el trabajo una impresora 3d? Imagínese que está diseñando una patente de un producto de ingeniería, quiere saber cómo funcionaría, ver las dimensiones reales, presentárselo a posibles clientes y hacer variantes del producto final. Con planos y maquetas nos podemos hacer una idea de cómo va a ser. Pero si lo tenemos en físico, lo podemos ver y ensayar con él, innumerables veces. Así pues, podemos perfeccionar el producto final todo lo posible para que cuando sea producido en masa, tener la certeza de su correcto funcionamiento.

De igual manera, esta tecnología se puede utilizar para diseñar un producto final, es decir, la impresión, no es una pieza del proceso entre la idea y la venta en tienda, es lo que vamos a ofrecer al consumidor. Y es aquí donde podemos encontrar una variedad enorme de materiales en los que imprimir, por ejemplo PLA, resina, nylon o incluso, ahora, se está experimentando con materiales extraídos de productos de desecho como este, con cáscara de soja, o mucho más específicos elaborados en laboratorios para productos de alimentación.

¿No les parece interesante? Se podría desarrollar cualquier tipo de proyecto, teniendo en cuenta sus limitaciones, simplemente con su reproducción a escala.

¿Tiene algún proyecto a medias donde se necesite un prototipo y quiere desarrollarlo? Cuéntenos su idea, encontraremos la solución óptima.

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